A veces, todos nos empeñamos en guardar el agua de la Sabiduría en un mapire.
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Relatos
Los niños llegan a la escuela en su propio transporte escolar (1974).
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Relatos
La fiesta y la danza coexiona [sic; conectan, unen, enlazan, etc.] y mantiene [sic, mantienen] la identidad comunitaria.
[¿Qué tal? Un verbo inexistente y discordancia numeral por parte de un miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española, quien además propone una ortografía aberrante e inaceptable para la lengua warao sólo para llevarle la contraria a otros planificadores lingüísticos… Pero, olvídenlo, esta entrada no es sobre los usos y abusos del buen padre Lavandero, sino sobre los warao.]
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos
Niños mostrando los juguetes que fabrican con sus manos gracias a su rapidez de observación.
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos
A los guaraos [sic, warao] gusta domesticar periquitos, loros, cotorras, guacamayas y otros pájaros.
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos
Los indígenas guaraos [sic, warao] viajan para vender su artesanía tradicional [sic].
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos
La mujer guarao [sic, warao] prepara la fibra de moriche para la confección del “chinchorro” acompañada de su animal consentido.
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos
Jóvenes “iboma” colando el almidón, rito y mandato de “Ka Nobo”, nuestro abuelo, dios tutelar de la casa.
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos
La anciana es la depositaria y custodia del fuego y del hogar que nos legó “Naniobo”.
Julio Lavandero Pérez
Ajotejana: Mitos